El Alcázar de Jerez se ha transformado este fin de semana en el corazón del mundo taurino con la celebración de la VI Bienal Internacional de Tauromaquia, que por primera vez abandona su sede tradicional en Ronda para recalar en la ciudad.
El evento reúne a figuras del toreo, representantes institucionales, ganaderos, artistas y aficionados en un encuentro que busca reflexionar sobre el presente y el futuro de la tauromaquia, así como reivindicar su vínculo con la cultura, el arte y la identidad de los pueblos.
La inauguración ha contado con la participación de destacadas personalidades del ámbito taurino y cultural, como el presidente de Tauromundo, Martín Vivas; el director de la Bienal, Gabriel Fernández; y el secretario general de Interior de la Junta de Andalucía, David Gil.
La primera jornada ha incluido la apertura de la exposición de pinturas del artista Luis Gonzalo, una muestra que conecta el arte del toreo con la pintura, y ha continuado con la conferencia del rejoneador colombiano Luis Guillermo Echeverri Vélez, titulada “El milenario arte del toreo a caballo”.
Uno de los momentos más esperados de la jornada ha sido la mesa redonda “Domecq y Bohórquez, dos dinastías jerezanas para la gloria de la tauromaquia”, que ha puesto en valor el papel histórico de ambas familias en el desarrollo del toreo y la ganadería brava.
Durante el fin de semana, la Bienal acoge un intenso programa de actividades, con debates, coloquios, conferencias y reconocimientos a las grandes figuras de la temporada. Entre los temas destacados figuran “La tauromaquia en los medios de comunicación”, “Mujeres y universidad: una mirada académica a la tauromaquia” y “El futuro de la Fiesta de los Toros”.
La jornada del sábado culminará con la entrega de los Premios Tauromundo, que reconocen a las figuras más destacadas del año: Julián López “El Juli” por su trayectoria, Morante de la Puebla como triunfador de la temporada, Diego Ventura como mejor rejoneador, y la ganadería de Juan Pedro Domecq como la más destacada.
La Bienal concluirá el domingo con un tentadero en la finca Fuente Rey, propiedad de Fermín Bohórquez, poniendo el broche de oro a tres días en los que Jerez ha reafirmado su estrecha relación con el arte del toreo y su papel como epicentro de la cultura taurina contemporánea.










